Autor: Paloma 21 junio 2010

El desayuno no es lo mío, no suelo desayunar nunca, todo lo más un café bebido, esta costumbre tan espantosa la tengo desde que comencé a trabajar. Arañaba todos los minutos posibles en la cama y… claro, me tenía que ir corriendo y sin desayunar, por lo que me acostumbre a tomar un café rápido y templado en la cafetería más cercana a la oficina. Muy bueno no es pero, mejor que las copas de orujo que se tomaban otros a esa misma hora, creo que sí.