Las emulsiones consisten en hacer que dos líquidos de diferentes densidades (como el vinagre y el aceite), que en condiciones normales y en reposo disociarían sus partículas, queden estabilizadas y entremezcladas gracias a un tercer ingrediente, que actúa de emulsionante. Un posible emulsionante es la lecitina, que encontramos de modo natural en la yema de huevo, la leche animal y la leche de soja. La emulsión fría más característica es la mayonesa, que admite innumerables mezclas y fórmulas. El huevo, como todos sabemos, es uno de los ingredientes básicos para realizarla.
Hoy en día, con los problemas de las intolerancias y por la posible contaminación de salmonelosis que puede transmitir el huevo crudo, es aconsejable aplicar calor en la elaboración de la salsa mayonesa.






