
A pesar de lo que muchos piensan, el tomate es en realidad una fruta. Traído de América por los conquistadores españoles, en principio se usaba más como planta ornamental y medicinal que por sus usos comestibles. Hasta el siglo XVIII no empieza a cultivarse realmente con usos alimentarios, actualmente está presente prácticamente en todo el mundo.
Aunque hay tomates todo el año, gracias a los invernaderos, los mejores son los de verano, de color y sabor más intenso, sobre todo si se dejan madurar al sol en la propia mata. Las variedades son muchas, aunque para salsas y guisos los mejores son los tipo pera, de piel fina y abundante pulpa. También son los más utilizados para las conservas de tomate.
Los tomates cherry, muy decorativos, son muy adecuados para ensaladas, pizzas y para salteados y pastas. También se cultivan variedades muy apreciadas, como el tomate negro o kumato, muy dulce, o el tomate raf, cuyo mayor precio se justifica por la calidad y sabor, sobre todo en ensaladas, donde se pueden apreciar mejor sus cualidades.